viernes, 11 de diciembre de 2009

Misión Médica Cubana




La Misión Barrio Adentro es un programa revolucionario y novedoso encaminado a saldar la deuda social contraída históricamente con la población excluida de Venezuela, que representa un proyecto integral de salud, interrelacionado con la educación, el deporte, la cultura y la seguridad social. Ese maravilloso entramado de cambios no hubiese sido posible sin la voluntad política del Gobierno de Venezuela, en especial de la dedicación personal del Presidente Chávez, la organización comunitaria en los barrios y la ayuda solidaria del pueblo de Cuba.
Los cerros de Libertador y de Sucre, en Caracas, son como una inmensa cordillera de desigualdad que nació durante la IV República para opacar la verde majestuosidad de El Ávila: montañas de sueños truncados, niños sin vacunas ni escuelas, jovencitas que tuvieron su primer hijo antes de los 15 años, desempleados y adolescentes empujados al sórdido mundo de las drogas, las pandillas y el crimen... Seres humanos que crecieron sin asistencia médica, hacinados y en la desesperanza; mientras en los exclusivos barrios ricos, los “amos del valle’’ y los privilegiados de una tecnocracia petrolera en extinción viven todavía en la opulencia y el derroche.

Los cerros de Libertador y de Sucre —como los barrios pobres que bordean a Miranda, Maracaibo, Valencia y las grandes ciudades del país; las intrincadas tribus indígenas del Amazona o del Delta del Orinoco; los olvidados campesinos de los páramos andinos y de muchos rincones remotos de Venezuela— estaban necesitados de una Revolución que restaurara las esperanzas de millones de seres humanos. Fue precisamente allí, en los cerros de Libertador y de Sucre, adonde un grupo de médicos cubanos subieron con los sueños de Bolívar, Martí y del Che Guevara e hicieron realidad el nacimiento de lo que hoy se conoce en el mundo como la Misión Barrio Adentro.

El Presidente Hugo Chávez no ha dudado en conducir y dedicar todas sus energías y su tiempo al noble proyecto de apoyar el nacimiento de un sistema de Salud, que tiene en la asistencia primaria, con los médicos en los barrios, su base fundamental. Pocos imaginaron que con el arribo de la primera brigada médica cubana al municipio Libertador, el 16 de abril del 2003, se iniciaba la verdadera Revolución de los servicios de Salud, en un país donde la medicina, como la educación y otros derechos humanos, eran privilegios de una minoría.

Los primeros 53 galenos de Barrio Adentro se ubicaron en 10 de las parroquias más pobres de Caracas, entre ellas Catia, San Agustín, La Pastora, Sucre... Todos, amén de la especulación y de la deliberada campaña de los medios de comunicación, que los calificaban de “agentes castristas”, e inventaban insólitos e increíbles casos de mala praxis, eran Especialistas en Medicina General Integral (MGI), con dos años o más de experiencia en el cumplimiento de misiones en África, Centroamérica y Sudamérica, y un promedio de 10 años en el ejercicio de la profesión. Traían, además, el humanismo y la solidaridad de un pueblo que a lo largo de más de cuatro décadas ha compartido con los pobres del mundo el talento y el sacrificio de sus hijos.

Venezuela, uno de los países más ricos de nuestro continente, tiene una realidad de extrema pobreza. Al iniciarse la Misión, los médicos encontraron niños de diez años que nunca habían sido consultados por un profesional de la salud, una elevada presencia del parasitismo, enfermedades diarreicas y dermatológicas, infecciones respiratorias, hipertensión arterial, asma bronquial, cardiopatía isquémica, diabetes mellitas, enfermedad cerebro-vascular y epilepsia. Todos estos enfermos no eran atendidos. También identificaron numerosos grupos de riesgos, asociados al consumo de drogas, alcoholismo, violencia y embarazo en la adolescencia, entre otros. Comenzaba, barrio y corazón adentro, una verdadera batalla contra los demonios de la exclusión social y el olvido.

Solo en Sucre, municipio de Miranda, con una población de aproximadamente un millón de habitantes, datos estadísticos bien conservadores aseguran que 600 000 personas sobrevivían en extrema pobreza, el 35 % de la población estaba desempleada, un 47,3 subempleada y solo el 19,2 tenía un trabajo seguro. El 37,7 % de los menores de 15 años nunca habían ido a una escuela; el 55 % de las embarazadas tenía menos de 18 años y el 65, 6 % de los niños de 0 a 6 años no había recibido jamás asistencia médica. Con esa herencia legada por cuatro décadas de gobiernos corruptos de adecos y copeyanos, y más de un siglo de opresión, Barrio Adentro se diseminó por toda Venezuela.

Hoy, aquella avanzada de 53 médicos se ha multiplicado en varios miles de profesionales de la Salud, que atienden en las puertas de sus casas a millones de venezolanos: gente agradecida, noble y sensible, que desde el primer día cooperaron con Barrio Adentro, y abrieron las puertas de sus casas y sus corazones a los galenos cubanos, porque descubrieron en ellos el desinterés y el humanismo de los verdaderos misioneros, que habían subido a los cerros y entraron a los barrios pobres a cambio de nada, porque solo los mueve la solidaridad y el amor por los humildes y desposeídos en cualquier parte del mundo.

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